Acerca de mí

- Nombre: Mario Vidal
- Ubicación: La Plata, pcia. de Buenos Aires, Argentina
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Estuve cinco veces en Venezia: el 26 de dic. de 1996, un día de dic. 2003 y tres en enero de 2004. Cada uno fue un increible viaje a los siglos del Renacimiento Italiano y a la más alada magia que uno pueda imaginarse. Este es mi testimonio de una de las ciudades más bellas y atrapantes que he conocido...
18.9.04
25-1-2004 Palazzo Ducale (2)
Spresiano, domingo 25 de enero de 2004
Estimados señores, damas, prelados, notarios y demás miembros de la Corte, tengan Ustedes muy buenos días. Dado que anoche firmé como Dux ahora no puedo menos que tratarlos así (que es como se merecen).
En Venezia es toda una experiencia caminar las mismas calles por las que anduvieron tantos personajes del arte, el poder y la historia, pisar las mismas baldosas y piedras, ver lo que ellos veían, detenerse en las puertas de las casas que habitaban o frente a los cuadros que pintaban. Uno se da cuenta cabalmente que existieron y fue gente como uno, con similares goces y sombras; no salieron de un libro de cuentos ni de un filme de Hollywood. No se trata de Sean Connery vestido a la época encarnando de mentirita al Dux Francesco Foscari sino del mismo sombrero, capa y bastón de mando que usaba el propio Dux; tampoco es un decorado que representa el lugar donde se reunía el Consiglio dei Dieci sino el mismísimo sitio donde se decidía la política de la Repubblica en vivo y en directo. Uno se sobrecoge y piensa… “ahhh… acá era donde…” y así vas caminando y mirando entre tonto y sorprendido hasta por los apartamentos privados del Dux.
Son muchas las estancias, salones y salitas que hay en el Ducale, se va pasando de una a otra y en todas te parás a ver el techo totalmente artesonado, afrescado o pintado por alguno de los tantos excepcionales artistas que contrataban los "Conservadores de Palacio". Luego ves los pisos, puertas y paredes y te quedás paralizado, no podés seguir avanzando, querés consultar el libro que llevaste para saber quién fue el enloquecido que realizó tamaña y fina obra de arte. Es por ese motivo que ayer le dedicamos cinco largas horas al Palazzo Ducale.
Por la Escalinata de Los Gigantes -al aire libre- se sube desde el patio a las recovas –le dicen Loggia Gótica- del primer piso (el Palazzo tiene PB y dos plantas superiores) y desde ahí se va a la Scala d’Oro, una escalera que al verla y subirla se te van cayendo las medias. Entrás de inmediato al Depto. Ducal, siguen la Salas de los Scarlatti, de los Mapas, Grimani, Erizzo, de los Estuques, de los Filósofos, de la Pinacoteca (estas son tres Salas) y de los Escuderos. Hay otra escalera de puta madre y en el segundo piso pasás por el Atrio Cuadrado, la Sala de las Cuatro Puertas, del Antecolegio, del Colegio, del Senado, el Vestíbulo y la Capilla. Continúa con la del Consiglio dei Dieci, de la Brújula, del Jefe de los Inquisidores, de la Armería, de Gattamelata, de Enrique IV, de Morosini, de Bragadín, de los Arcabuses y siguen y siguen… la Sala de la Quarantía Civil Vecchia, del Armamento, del Maggior Consiglio (esta tiene mts. 54 por 25 y una altura de 15), de la Quarantía Civil Nova, del Escrutinio, de la Quarantía Criminal, del Magistrato alle Leggi, y siguen y siguen…
Podés entrás a ver las húmedas y escalofriantes cárceles (Pozzi), pasar por el famoso Ponte dei Sospiri (por dentro, obvio - Ahí en las celdas de las cárceles nos perdimos y no sabíamos cómo salir), la Sala de los Censores, de los Notarios, del Escriño, de la Milicia de Mar, del Sello Ducal, y siguen y siguen…
Bueno… ahora les voy a decir qué artistas (sólo algunos de ellos, por supuesto) se encargaron de embellecer y decorar hasta el desborde y la locura este Palazzo Ducale. Atención eh… Il Tintoretto, Jácopo Palma il Giovane, Andrea Vicentino, Francesco y Leandro da Ponte Bassano, Pietro Bellotto, Il Veronese, Jacobello del Fiore, Jácopo Sansovino, G. Battista Lorenzetti, Il Pordenone, Bonifacio Pitati detto Il Veneziano, Tizziano Vecchelio, Jeronimus Bosch, Antonio y Tullio Lombardo, Gentile y Giovanni Bellini, Boccaccio Boccaccino, Giandoménico Tiépolo, Giovanni Contarini, Vittore Carpaccio, Sebastiano Ricci, Il Giorgione, Guariento, Alvise Vivarini, y sigue la lista pero la voy a cortar ahí, para ilustrar la idea creo que alcanza. Entre los Bassano, el Tintoretto y el Veronese se pintaron todo y a toda orquesta.
Por dar sólo un ejemplo, todos los cuadros (12) del techo de la Sala del Colegio son del Veronese y los de las paredes (5) del Tintoretto. Muchas palas son descomunales en sus dimensiones, entre otras la considerada más grande que existe sobre tela, "El Paraíso", pintada por Il Tintoretto a avanzada edad (murió en 1594) y de nada menos que mts. 22 por 7.La gran Basílica de San Marcos –hoy iglesia de peregrinación abierta al público- fue la Capilla del Palacio (palatina) hasta 1797 en que cae la Repúbblica Sereníssima; hasta ese año era usada sólo para las grandes ceremonias concernientes a los Dux y la Corte. Como Iglesia de Estado la utilizaban para proclamar a los nuevos gobernantes, bendecir a los soldados que marchaban a la guerra y presentar las banderas arrebatadas al enemigo.
Todo en el Ducale da cuenta cabal del poder alcanzado por la Repubblica Veneziana hasta su final; además de astutos diplomáticos eran diestros en el comercio y el arte de la guerra y la conquista. En las cuantiosas obras de arte de la época se puede apreciar cómo vivían, sus vestidos, costumbres y oficios, conquistas y encuentros bélicos, etc.
Siempre mantuvieron con el papado romano una muy ambigua relación, les mostraban la lisa y le jugaban la rayada. Llama la atención las tantas pinturas y esculturas con dioses de la antiguedad clásica; la mencionada Escalera de Los Gigantes es un ejemplo de ello, en vez de poner en el podio a Cristo y la Virgen o algún par de Santos colocaron nada menos que a Marte (dios de la guerra) y Neptuno (dios del mar). Intercalaban uno a uno santos cristianos con figuras griegas y romanas.
Como decía, luego de cinco horas adentro, bendecidos por el mejor arte de los siglos y realmente ateridos de frio salimos a la Piazza buscando “campanear un cacho e sol en la vereda”. El astro rey se portó bien aunque no conseguía derretir la nieve que quedaba en los conos de sombras ni descongelar los charcos escarchados. Hicimos huevo un rato por la Piazza riéndonos con las caras de los Dux Foscari y Morosini, dos viejos chotos y serios con jeta de amargados.
Con Zulma tenemos un "registro" para saber cuándo no damos más de ver tanta obra de arte; es cuando después de estar tres horas adentro de un museo pasamos a una nueva sala y no sabemos si lo que estamos mirando ya lo vimos o no. No falla, quiere decir que ya hay sobredosis.
Esta mañana de domingo salí a hacer unas compras y al atravesar el sottopassaggio de las vias del tren noté que adentro estaba lleno de estalactitas colgando del techo, algunas bien largas. El día se presentó congelado y a las 15 hs. se largó a neviscar; la temperatura no sube de +1 grado. Saludos a todos, no se resfríen.
Mario
PD: Por estos días andan por aquí Al Pacino y Jeremy Irons filmando “El Mercader de Venezia”. Me contaron que el otro día se apiñaba la gente para ver como un extra se tiraba desde el Ponte Rialto al Canal Grande; se habrá cagado de frio el pobre infeliz.
Estimados señores, damas, prelados, notarios y demás miembros de la Corte, tengan Ustedes muy buenos días. Dado que anoche firmé como Dux ahora no puedo menos que tratarlos así (que es como se merecen).
En Venezia es toda una experiencia caminar las mismas calles por las que anduvieron tantos personajes del arte, el poder y la historia, pisar las mismas baldosas y piedras, ver lo que ellos veían, detenerse en las puertas de las casas que habitaban o frente a los cuadros que pintaban. Uno se da cuenta cabalmente que existieron y fue gente como uno, con similares goces y sombras; no salieron de un libro de cuentos ni de un filme de Hollywood. No se trata de Sean Connery vestido a la época encarnando de mentirita al Dux Francesco Foscari sino del mismo sombrero, capa y bastón de mando que usaba el propio Dux; tampoco es un decorado que representa el lugar donde se reunía el Consiglio dei Dieci sino el mismísimo sitio donde se decidía la política de la Repubblica en vivo y en directo. Uno se sobrecoge y piensa… “ahhh… acá era donde…” y así vas caminando y mirando entre tonto y sorprendido hasta por los apartamentos privados del Dux.
Son muchas las estancias, salones y salitas que hay en el Ducale, se va pasando de una a otra y en todas te parás a ver el techo totalmente artesonado, afrescado o pintado por alguno de los tantos excepcionales artistas que contrataban los "Conservadores de Palacio". Luego ves los pisos, puertas y paredes y te quedás paralizado, no podés seguir avanzando, querés consultar el libro que llevaste para saber quién fue el enloquecido que realizó tamaña y fina obra de arte. Es por ese motivo que ayer le dedicamos cinco largas horas al Palazzo Ducale.
Por la Escalinata de Los Gigantes -al aire libre- se sube desde el patio a las recovas –le dicen Loggia Gótica- del primer piso (el Palazzo tiene PB y dos plantas superiores) y desde ahí se va a la Scala d’Oro, una escalera que al verla y subirla se te van cayendo las medias. Entrás de inmediato al Depto. Ducal, siguen la Salas de los Scarlatti, de los Mapas, Grimani, Erizzo, de los Estuques, de los Filósofos, de la Pinacoteca (estas son tres Salas) y de los Escuderos. Hay otra escalera de puta madre y en el segundo piso pasás por el Atrio Cuadrado, la Sala de las Cuatro Puertas, del Antecolegio, del Colegio, del Senado, el Vestíbulo y la Capilla. Continúa con la del Consiglio dei Dieci, de la Brújula, del Jefe de los Inquisidores, de la Armería, de Gattamelata, de Enrique IV, de Morosini, de Bragadín, de los Arcabuses y siguen y siguen… la Sala de la Quarantía Civil Vecchia, del Armamento, del Maggior Consiglio (esta tiene mts. 54 por 25 y una altura de 15), de la Quarantía Civil Nova, del Escrutinio, de la Quarantía Criminal, del Magistrato alle Leggi, y siguen y siguen…
Podés entrás a ver las húmedas y escalofriantes cárceles (Pozzi), pasar por el famoso Ponte dei Sospiri (por dentro, obvio - Ahí en las celdas de las cárceles nos perdimos y no sabíamos cómo salir), la Sala de los Censores, de los Notarios, del Escriño, de la Milicia de Mar, del Sello Ducal, y siguen y siguen…
Bueno… ahora les voy a decir qué artistas (sólo algunos de ellos, por supuesto) se encargaron de embellecer y decorar hasta el desborde y la locura este Palazzo Ducale. Atención eh… Il Tintoretto, Jácopo Palma il Giovane, Andrea Vicentino, Francesco y Leandro da Ponte Bassano, Pietro Bellotto, Il Veronese, Jacobello del Fiore, Jácopo Sansovino, G. Battista Lorenzetti, Il Pordenone, Bonifacio Pitati detto Il Veneziano, Tizziano Vecchelio, Jeronimus Bosch, Antonio y Tullio Lombardo, Gentile y Giovanni Bellini, Boccaccio Boccaccino, Giandoménico Tiépolo, Giovanni Contarini, Vittore Carpaccio, Sebastiano Ricci, Il Giorgione, Guariento, Alvise Vivarini, y sigue la lista pero la voy a cortar ahí, para ilustrar la idea creo que alcanza. Entre los Bassano, el Tintoretto y el Veronese se pintaron todo y a toda orquesta.
Por dar sólo un ejemplo, todos los cuadros (12) del techo de la Sala del Colegio son del Veronese y los de las paredes (5) del Tintoretto. Muchas palas son descomunales en sus dimensiones, entre otras la considerada más grande que existe sobre tela, "El Paraíso", pintada por Il Tintoretto a avanzada edad (murió en 1594) y de nada menos que mts. 22 por 7.La gran Basílica de San Marcos –hoy iglesia de peregrinación abierta al público- fue la Capilla del Palacio (palatina) hasta 1797 en que cae la Repúbblica Sereníssima; hasta ese año era usada sólo para las grandes ceremonias concernientes a los Dux y la Corte. Como Iglesia de Estado la utilizaban para proclamar a los nuevos gobernantes, bendecir a los soldados que marchaban a la guerra y presentar las banderas arrebatadas al enemigo.
Todo en el Ducale da cuenta cabal del poder alcanzado por la Repubblica Veneziana hasta su final; además de astutos diplomáticos eran diestros en el comercio y el arte de la guerra y la conquista. En las cuantiosas obras de arte de la época se puede apreciar cómo vivían, sus vestidos, costumbres y oficios, conquistas y encuentros bélicos, etc.
Siempre mantuvieron con el papado romano una muy ambigua relación, les mostraban la lisa y le jugaban la rayada. Llama la atención las tantas pinturas y esculturas con dioses de la antiguedad clásica; la mencionada Escalera de Los Gigantes es un ejemplo de ello, en vez de poner en el podio a Cristo y la Virgen o algún par de Santos colocaron nada menos que a Marte (dios de la guerra) y Neptuno (dios del mar). Intercalaban uno a uno santos cristianos con figuras griegas y romanas.
Como decía, luego de cinco horas adentro, bendecidos por el mejor arte de los siglos y realmente ateridos de frio salimos a la Piazza buscando “campanear un cacho e sol en la vereda”. El astro rey se portó bien aunque no conseguía derretir la nieve que quedaba en los conos de sombras ni descongelar los charcos escarchados. Hicimos huevo un rato por la Piazza riéndonos con las caras de los Dux Foscari y Morosini, dos viejos chotos y serios con jeta de amargados.
Con Zulma tenemos un "registro" para saber cuándo no damos más de ver tanta obra de arte; es cuando después de estar tres horas adentro de un museo pasamos a una nueva sala y no sabemos si lo que estamos mirando ya lo vimos o no. No falla, quiere decir que ya hay sobredosis.
Esta mañana de domingo salí a hacer unas compras y al atravesar el sottopassaggio de las vias del tren noté que adentro estaba lleno de estalactitas colgando del techo, algunas bien largas. El día se presentó congelado y a las 15 hs. se largó a neviscar; la temperatura no sube de +1 grado. Saludos a todos, no se resfríen.
Mario
PD: Por estos días andan por aquí Al Pacino y Jeremy Irons filmando “El Mercader de Venezia”. Me contaron que el otro día se apiñaba la gente para ver como un extra se tiraba desde el Ponte Rialto al Canal Grande; se habrá cagado de frio el pobre infeliz.
