Acerca de mí

- Nombre: Mario Vidal
- Ubicación: La Plata, pcia. de Buenos Aires, Argentina
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Estuve cinco veces en Venezia: el 26 de dic. de 1996, un día de dic. 2003 y tres en enero de 2004. Cada uno fue un increible viaje a los siglos del Renacimiento Italiano y a la más alada magia que uno pueda imaginarse. Este es mi testimonio de una de las ciudades más bellas y atrapantes que he conocido...
18.9.04
Puentes y canales
Spresiano, 4 de enero 2004
Hoy voy a comenzar con un tema remanido pero que olvidé contarlo. Cuando estaba por venirme a Italia y sabiendo que iba a andar por Venezia varios me dijeron... “No te podés perder ir a andar en góndola por los canales con tu enamorada...” Les respondí: va a ser difícil... eso es para los norteamericanos, canadienses y japoneses. Bien, estando en Venezia el 28 de diciembre, Zulma –a instancias mía- le preguntó a un gondoliere cuánto costaba el paseo... E.70 muchachos, sí... setenta Euros, y el paseo debe durar no más de 20 minutos... unos $ 250 argentinos aprox. Para eso me la subo a Zulma a espaldas y cruzo el canal a nado que joder.
Volviendo a hablar de VENEZIA diré que hay tres puentes que cruzan el Canal Grande en el trayecto de la “S” turística. Ni bien se sale de la Stazione Términi de Santa Lucía (FFCC) está Il Ponte della Stazione o Ponte Scalzi, hecho en piedra en 1934 en reemplazo del antiguo de hierro. Luego a mitad de camino viene Il Ponte Rialto –que es el más famoso- y poco antes de llegar a la Piazza di San Marcos Il Ponte della Accademia, de madera, 1932.
En cuanto al Canal Grande –al que los venecianos llaman Il Canalazzo- es el más importante de los tantos otros (unos 50) que se entrecruzan por Venezia, la arteria principal. Tiene casi 4 kmts. de largo, 30 a 70 mts. de ancho y una profundidad media de unos 6 mts. Tal como ya referí más atrás está totalmente bordeado por lujosos palazzos (palacios) que las familias venezianas de la época del esplendor edificaron como residencia y signo de potencia. Hoy pocos siguen siendo residencias, la mayoría fueron reciclados en hoteles, museos y galerías de arte aunque conservando las mismas fachadas; casi todos son del siglo XV.
“Sereníssima” es el nombre que se le dio en su mejor época a la gloriosa Reppública di Venezia. Más de 100 islas en medio de una laguna fangosa constituyen la ciudad; fue levantada superando estas condiciones extremadamente adversas. Hoy se la ve casi tal como quedó en el siglo XVI.
Está asentada sobre billones de delgados pilotes de roble, pino y alerce de 7.5 mts. de largo clavados sobre una capa geológica firme de arcilla y arena compacta llamada “caranto”. Los pilotes –unos junto a otros- no se pudren bajo las aguas profundas debido a la falta de oxígeno; fueron traídos de los bosques del norte del Véneto. Sobre los pilotes colocaron cimientos impermeables de piedra de Istria (un tipo de marmol) arriba de los cuales comienzan las construcciones.
Poblaciones Vénetas y Euganei ocuparon esta región en el siglo VI AC. Tres siglos más tarde los romanos conquistan el Véneto. En el 401 DC los Godos –dirigidos por Alarico- invaden y conquistan el norte de Italia; avanzaban hacia Roma saqueando y quemando lo que encontraban a su paso. Es aquí donde los habitantes del Véneto buscaron refugio en las costas agrestes y despobladas de la costa pantanosa; allí fundaron aldeas y de las cenizas del pasado romano emergió la ciudad de Venezia, fundada según la tradición en el año 421, dicen que el 25 de marzo, día de San Marcos.
Tuvieron siempre un formidable espíritu comercial explotando su estratégica posición marítima y creando importantes lazos comerciales con Bizancio. Sin embargo todavía en el siglo VI Venezia no era sino una serie de pequeñas aldeas en una laguna cenagosa.
Siguieron las guerras y en el año 452 Atila el Huno invade Italia y saquea el Véneto. En el 552 los Godos vuelven a invadir y destruir ciudades. Poco más tarde en el 570 viene la primera invasión lombarda al norte de Italia y los habitantes de la zona –ya cansados de tanto jaleo- realizan un éxodo masivo desde las ciudades del Véneto a las islas de la laguna.
En el 726 la historia registra al primer Dux (duque, autoridad máxima) documentado de Venezia. En el 814 comienza la construcción de Palazzo Ducale (sede del Dux), en el 828 mercaderes venezianos roban el cuerpo de San Marcos en Alejandría y en el 832 se completa la primera basílica de San Marcos.
Sabiendo siempre aprovechar las oportunidades y ubicados estratégicamente entre Roma y Bizancio los venezianos ejercían continuamente sus poderes diplomáticos; alianza va, alianza viene, estos inteligentes negociadores sacaban provecho y echaban palante. Durante la Edad Media Venezia expandió su poder e influencia a través de todo el Mediterráneo oriental, culminando con la conquista de Bizancio (Constantinopla) en el año 1204.
Vivían bajo una administración pulcramente ordenada encabezada por el Dux sometido a una Constitución, un Consejo de Los Diez y un Gran Consejo de aprox. 2000 miembros.
En 1797 Napoleón –exigiendo la abdicación del Dux Ludovico Manín- da fin a la Reppública Sereníssima luego de nada menos que 1367 años de existencia independiente; se la entrega a sus aliados austríacos a cambio de la Lombardía.
Un párrafo aparte merecen las góndolas (attenti! Alfredo!). Son de casco delgado y base plana, bien adaptadas para navegar por canales estrechos y poco profundos. Se usan hace más de mil años y se fabrican a mano con nueve maderas distintas; la construcción de una góndola demora aprox. tres meses. La eslora es asimétrica para contrarrestar la fuerza del único remo que tienen a estribor; sin la curvatura hacia la izquierda en la proa –24 cmts. más ancha que a la derecha- el barco navegaría en círculos. Le dan brillo con siete capas de barníz negro. ¿Te imaginás Cdte. una góndola veneciana por los canales de Berisso...? JA!
Hoy voy a comenzar con un tema remanido pero que olvidé contarlo. Cuando estaba por venirme a Italia y sabiendo que iba a andar por Venezia varios me dijeron... “No te podés perder ir a andar en góndola por los canales con tu enamorada...” Les respondí: va a ser difícil... eso es para los norteamericanos, canadienses y japoneses. Bien, estando en Venezia el 28 de diciembre, Zulma –a instancias mía- le preguntó a un gondoliere cuánto costaba el paseo... E.70 muchachos, sí... setenta Euros, y el paseo debe durar no más de 20 minutos... unos $ 250 argentinos aprox. Para eso me la subo a Zulma a espaldas y cruzo el canal a nado que joder.
Volviendo a hablar de VENEZIA diré que hay tres puentes que cruzan el Canal Grande en el trayecto de la “S” turística. Ni bien se sale de la Stazione Términi de Santa Lucía (FFCC) está Il Ponte della Stazione o Ponte Scalzi, hecho en piedra en 1934 en reemplazo del antiguo de hierro. Luego a mitad de camino viene Il Ponte Rialto –que es el más famoso- y poco antes de llegar a la Piazza di San Marcos Il Ponte della Accademia, de madera, 1932.
En cuanto al Canal Grande –al que los venecianos llaman Il Canalazzo- es el más importante de los tantos otros (unos 50) que se entrecruzan por Venezia, la arteria principal. Tiene casi 4 kmts. de largo, 30 a 70 mts. de ancho y una profundidad media de unos 6 mts. Tal como ya referí más atrás está totalmente bordeado por lujosos palazzos (palacios) que las familias venezianas de la época del esplendor edificaron como residencia y signo de potencia. Hoy pocos siguen siendo residencias, la mayoría fueron reciclados en hoteles, museos y galerías de arte aunque conservando las mismas fachadas; casi todos son del siglo XV.
“Sereníssima” es el nombre que se le dio en su mejor época a la gloriosa Reppública di Venezia. Más de 100 islas en medio de una laguna fangosa constituyen la ciudad; fue levantada superando estas condiciones extremadamente adversas. Hoy se la ve casi tal como quedó en el siglo XVI.
Está asentada sobre billones de delgados pilotes de roble, pino y alerce de 7.5 mts. de largo clavados sobre una capa geológica firme de arcilla y arena compacta llamada “caranto”. Los pilotes –unos junto a otros- no se pudren bajo las aguas profundas debido a la falta de oxígeno; fueron traídos de los bosques del norte del Véneto. Sobre los pilotes colocaron cimientos impermeables de piedra de Istria (un tipo de marmol) arriba de los cuales comienzan las construcciones.
Poblaciones Vénetas y Euganei ocuparon esta región en el siglo VI AC. Tres siglos más tarde los romanos conquistan el Véneto. En el 401 DC los Godos –dirigidos por Alarico- invaden y conquistan el norte de Italia; avanzaban hacia Roma saqueando y quemando lo que encontraban a su paso. Es aquí donde los habitantes del Véneto buscaron refugio en las costas agrestes y despobladas de la costa pantanosa; allí fundaron aldeas y de las cenizas del pasado romano emergió la ciudad de Venezia, fundada según la tradición en el año 421, dicen que el 25 de marzo, día de San Marcos.
Tuvieron siempre un formidable espíritu comercial explotando su estratégica posición marítima y creando importantes lazos comerciales con Bizancio. Sin embargo todavía en el siglo VI Venezia no era sino una serie de pequeñas aldeas en una laguna cenagosa.
Siguieron las guerras y en el año 452 Atila el Huno invade Italia y saquea el Véneto. En el 552 los Godos vuelven a invadir y destruir ciudades. Poco más tarde en el 570 viene la primera invasión lombarda al norte de Italia y los habitantes de la zona –ya cansados de tanto jaleo- realizan un éxodo masivo desde las ciudades del Véneto a las islas de la laguna.
En el 726 la historia registra al primer Dux (duque, autoridad máxima) documentado de Venezia. En el 814 comienza la construcción de Palazzo Ducale (sede del Dux), en el 828 mercaderes venezianos roban el cuerpo de San Marcos en Alejandría y en el 832 se completa la primera basílica de San Marcos.
Sabiendo siempre aprovechar las oportunidades y ubicados estratégicamente entre Roma y Bizancio los venezianos ejercían continuamente sus poderes diplomáticos; alianza va, alianza viene, estos inteligentes negociadores sacaban provecho y echaban palante. Durante la Edad Media Venezia expandió su poder e influencia a través de todo el Mediterráneo oriental, culminando con la conquista de Bizancio (Constantinopla) en el año 1204.
Vivían bajo una administración pulcramente ordenada encabezada por el Dux sometido a una Constitución, un Consejo de Los Diez y un Gran Consejo de aprox. 2000 miembros.
En 1797 Napoleón –exigiendo la abdicación del Dux Ludovico Manín- da fin a la Reppública Sereníssima luego de nada menos que 1367 años de existencia independiente; se la entrega a sus aliados austríacos a cambio de la Lombardía.
Un párrafo aparte merecen las góndolas (attenti! Alfredo!). Son de casco delgado y base plana, bien adaptadas para navegar por canales estrechos y poco profundos. Se usan hace más de mil años y se fabrican a mano con nueve maderas distintas; la construcción de una góndola demora aprox. tres meses. La eslora es asimétrica para contrarrestar la fuerza del único remo que tienen a estribor; sin la curvatura hacia la izquierda en la proa –24 cmts. más ancha que a la derecha- el barco navegaría en círculos. Le dan brillo con siete capas de barníz negro. ¿Te imaginás Cdte. una góndola veneciana por los canales de Berisso...? JA!
